haring-keith-heartGualy

Al poco tiempo de nacer, mis padres se separaron y crecí bajo el cuidado de mis abuelos. Recién a los 15 años conocí a mi madre y a los 37 años a mi padre.

A temprana edad me di cuenta que era distinto al resto de los niños, a eso se sumó la desagradable experiencia de ser seducido por un familiar a juegos obscenos. Con tan corta edad mi reacción fue desesperante, de desconsuelo, ocultamiento y desazón. Pasó el tiempo y fui creciendo con el dolor y la angustia de sentirme humillado y violado.

Presionado por el entorno, queriendo congraciarme con mi familia y añorando poder "curarme de mi homosexualidad" accedí a que me indujeran a que ingresara a un seminario de la iglesia tradicional, allí estudié, fui catequista de jóvenes, dirigente de scout, seminarista en diversas provincias de la Argentina. Fue una etapa donde pude contactarme con los sectores más humildes de la población y asimilé experiencias realmente hermosas, hasta que a los 25 años el que era mi formador, al enterarse de mi homosexualidad, con improperios e insultos me echó del seminario.

Ahí volví a mi pueblo natal, trabajé de lo que pude, pasé graves necesidades económicas, viví mucho sufrimiento por discriminación, abandono y siempre me sentí muy solo, sobre todo después de fallecer mi abuela, cuando toda la familia se puso en mi contra ofreciéndome desprecio por mi condición sexual. Comencé a estudiar magisterio, cumpliendo el sueño de mi vocación, pero se me hace muy difícil, hay momentos en que me siento discriminado y humillado, cada examen o práctica se me exige más que a los demás estudiantes, solo por el hecho de ser homosexual.

Ante tanto dolor y angustia, un día me senté frente a la computadora a navegar por Internet y como una "dádiva" Dios permitió que conozca la pagina del Arco Iris Nuevoapostólico. A partir de allí mi vida cambió, no porque las luchas cotidianas hayan mermado, en absoluto, cambió porque a partir de ese día conocí junto con un grupo de hermanos maravillosos el camino de fe que mi alma esperó toda la vida encontrar.

Al poquito tiempo viajé a Buenos Aires para estar en el 6to. encuentro del Arco Iris Nuevoapostólico Sudamericano y fue maravilloso lo que Dios me permitió vivir, ya desde el comienzo pude participar de un Oficio Divino y el Pastor que oficiaba era pariente lejano de gente de mi pueblo. Al volver me conecté con la comunidad de mi lugar, aunque al comienzo allí tampoco se me hizo fácil integrarme, de a poco, con la ayuda de mis hermanos del Arco Iris, en especial dos de ellos que han oficiado de "ángeles de guardia" al prestarme ayuda incondicional en la fe y también ayudándome a encaminar mi vida laboral, y las oraciones de tantos pude aceptar este camino que sé me conduce a la vida Eterna. Recientemente tuve la gracia de recibir el Espíritu Santo de manos del Apóstol de Distrito.

Los problemas aún siguen, pero la diferencia está en que tengo un grupo de hermanos y hermanas que están conmigo apoyándome y me siento feliz de ser un hijo de Dios.

Mi mensaje es que te animes tú también a descubrirlo, una vez que DIOS está contigo, tu vida tiene otro sentido, anímate, se puede, date una oportunidad de ser feliz.

.volver