Apóstol de Distrito W. Leber, Alemania
Revista "Nuestra Familia", Mayo de 2002
¿Tantos cambios?

 Hace poco conversaba con un hermano en la fe que se quejaba de que en los últimos años se hubieran introducido tantos cambios.....

Dejé que el hermano expresara todo lo que deseaba y repliqué, preguntando qué cosas habían permanecido iguales durante este lapso.....

Por otra parte, no puede ser pasado por alto que realmente se han producido cambios y que seguramente se seguirán produciendo. No hay motivo para ignorar este hecho o para hablar de ello en tono de reproche. El concepto de que la Iglesia debe permanecer totalmente igual a lo largo del tiempo es insostenible. A continuación trataré de comentar este reconocimiento.

Nuestra Iglesia no es una estructura pétrea. En su seno y también en su entorno social hay evolución. Ambos factores fuerzan a repensar su postura y, posiblemente, a adaptarla.

Un ejemplo de los tiempos bíblicos nos habla al respecto: el Señor Jesús mencionó con claridad que había sido enviado únicamente al pueblo de Israel. Incluso prohibió a sus discípulos que acudieran a los gentiles. Después de la resurrección y la ascensión del Señor, en un proceso paulatino y muy trabajoso se fue abriendo camino al reconocimiento de que la salvación en Cristo también debía abrirse a los gentiles. A colación de ello se pusieron en duda las costumbres y las normas que antes se consideraban algo por supuesto e irrebatible, por ejemplo la circuncisión.....

Como ya mencionáramos arriba, también los cambios sociales pueden influir en la postura de la Iglesia. Esto no debe sorprendernos porque resulta en cierto modo del mandato de envío de Cristo a sus Apóstoles. Cuando dijo: "Por tanto, id, y doctrinad a todos los Gentiles..." (Mateo 28:19), no sólo se refería a la expansión geográfica de la Obra de Dios. Más bien es necesario enfrentarse a las condiciones sociales y culturales y, si fuera necesario, realizar adaptaciones.

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