| 5° ENCUENTRO DEL ARCO IRIS SUDAMERICANO |
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El Domingo 22 de Mayo de 2005 el Arco Iris Sudamericano realizó su 5° Encuentro. La Jornada comenzó a las 9.30 hs. en una hermosa, fría y soleada mañana, congregándonos a escuchar el Oficio Divino en una pequeña comunidad de la zona Norte del Gran Buenos Aires, donde concurrimos 11 integrantes y 3 invitados Nuevo apostólicos, uno de los cuales volvió ese Domingo a la Casa de Dios luego de 23 años. Terminado el Oficio nos reunimos en casa de uno de los más antiguos integrantes del Arco Iris, excelente anfitrión y mejor cocinero, quien con exquisita hospitalidad nos ofreció su hogar para compartir un Domingo inolvidable. Mientras iban llegando otros integrantes que por distintas razones concurrieron al oficio en otras comunidades, se armó una cálida mateada con masitas y budines. Todos colaborábamos para servir un rápido almuerzo, y terminaron de llegar los invitados; a la hora del almuerzo éramos 22, entre ellos nos acompañaron 2 siervos de una comunidad distante 300 Km. de la Ciudad de Bs. As. y también invitados que aún no participan del foro. Almorzamos entre charlas, risas, calidez y mucho, mucho amor. Ya terminando se les entregó una encuesta a cada integrante para que la llenaran y a las 15 hs. comenzamos con un taller donde la propuesta fue reflexionar acerca de: Ética, Moral y Compromiso. Se realizaron algunos ejercicios y dramatizaciones donde con inmensa alegría se pudo ver la excelente predisposición de todos, sin excepción, al trabajo en grupo, como participaron y construyeron definiciones que luego cada uno se llevó como tarea para seguir pensando en su casa. Terminado el taller se hizo una devolución de los datos emanados de las encuestas, se debatió sobre el último comunicado de la posición de la INA frente a la homosexualidad y se hizo una ultima y muy breve reflexión a titulo de cierre de la jornada. Cabe destacar el esfuerzo realizado por dos integrantes que por razones laborales no pudieron participar de la jornada completa, pero igual se acercaron unos minutos para compartir la alegría de un abrazo, como así también otro integrante que por razones familiares no pudo viajar pero de todos modos se hizo presente a través de un oportuno llamado telefónico lleno de amor.
Aprovechando que uno de los invitados cumplía años se sopló la "velita" y se cortó una deliciosa e inmensa torta que todos saboreamos elogiando una vez más las manos del cocinero. Por la noche y con la nostalgia que dan las despedidas, y la lucha interna por no querer irnos, más de uno nos abrazamos sin poder contener una pícara lágrima que empañó nuestra mirada. Sin más, fuimos partiendo hacia nuestros hogares llevándonos el dulce sabor del encuentro junto con todo lo vivido en el Amor que Dios permitió. |