Apóstol Karlheinz Schumacher, Alemania
Revista "Nuestra Familia", Febrero de 1997
Discriminación

Hace poco tuve una larga conversación con un joven Hermano que es homosexual. Después de varios encuentros, otra vez me habló de discriminaciones, miradas descalificadoras y comentarios denigrantes a los cuales se ven expuestos los homosexuales en su entorno.

Bajo discriminación, en general, se entienden las posturas o conductas con las cuales algunas personas no son respetadas, recibiendo un trato despectivo, denigrante o sufren desventajas respecto de otras. En su mayoría, la discriminación se produce debido a juicios de valor irreflexivos o también inconscientes y tienen un fundamento más bien emocional que racional. En no pocos casos los prejuicios o los preconceptos son el motivo de dicha conducta. Los prejuicios son opiniones preconcebidas de raíces profundas, que si bien resultan incorrectas después de una profunda reflexión, se sostienen de todos modos. En consecuencia resulta difícil luchar contra ellos porque suelen no ser permeables a los argumentos razonables......

Lamentablemente vivimos en una época en la cual a pesar de las normas generales, se resaltan las diferencias, abundan los prejuicios y se discrimina. Muchas veces no se trata de persecuciones abiertas; pero también en forma encubierta, posiblemente disfrazada en un manto de "charla divertida", la discriminación es expresión de ataques astutos o soberbias fuera de lugar que, a veces, hieren mucho a los afectados. Estos hechos se producen, por ejemplo, en los siguientes casos:

  • ...
  • Se aísla u ofende a los homosexuales.
  • ...

La justicia y el amor de Dios se contradicen con cada prejuicio y cada discriminación....Una parte integrante natural de la vida cristiana también debería ser, por lo tanto, la eliminación de prejuicios y discriminaciones. Jesús, el Hijo de Dios, es en este particular el mejor de los ejemplos. Mediante Su intercesión a favor de odiados, necesitados de ayuda, débiles y culpables, mostró convincentemente y practicó el amor de Dios. No condenó a los que vivían y actuaban "diferente" que los otros, sino que los ayudó.....

Finalmente, ¿Qué trato queremos para nosotros mismos? También esperamos que se nos aprecie y respete como cristianos nuevoapostólicos.....

Debemos tener la posibilidad de ver lo bueno en el hombre, encarar a los demás con respeto y practicar frente a todos, en principio, el verdadero cristianismo. De otro modo, ¿cómo podríamos invitar a la Comunidad a las  Almas que podrían llegar a ser nuestros Hermanos y Hermanas, si hoy los discriminamos o condenamos?

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