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Una Respuesta Divina
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...pero a mí me ha mostrado Dios De joven me preguntaba que sería del alma de la persona homosexual. En mis recuerdos, de muy pequeña veo a Miguel, el hermano de la amiga de mamá. Un ser único, especial, alegre, era bailarín, concurría a los sermones, amaba al amado Dios, pero ¿no fue comprendido? ¿Qué pasó? Se alejó de la obra, excluido, se quedó solo. No lo vi más. Luego de mucho tiempo y conversando con mamá me dijo que falleció muy joven... El tiempo pasaba y no encontraba respuesta a mi primitiva pregunta ¿Y estas almas? Conversaba con mamá, amigos, pastores de la comunidad, pero no encontraba satisfacción en lo que me decían. ¿Si el amor de Dios es inconmensurable? ¿Si su misericordia es infinita? ¿Cómo cuestionar estas almas? ¿Qué recursos tenía como hija de Dios para llegar a ellas? Tengo amigos y profesores que lo son, me siento dichosa estar con ellos, los miro y me replanteo lo mismo. Pasa el tiempo, siempre orando por ellos y pidiendo al amado Dios no una respuesta pero si tranquilidad y claridad a mi alma.
Cierto día tengo un sueño, antes de un sermon de difuntos. ¿Era una señal? Desperté de golpe y oré por él. Conté mi sueño a mi familia, amigos íntimos y pastores, recibí distintos comentarios. Pero deseaba hacerlo con el Apóstol. Pasa un año y ese siervo recibe el ministerio de Apóstol, se presentaba la oportunidad en sus visitas a la comunidad, de contarle el sueño, pero no lo lograba, algo me detenía, sabía que el día llegaría. Así fue, un día a la salida de un sermón lo esperé, algo me decía que no me tenía que ir, era el día. Lo veo, me acerco a él y le comento que ya hace tiempo que tenía que contarle un sueño. Lo hago y me escucha atentamente con seriedad y respeto. Me agradece la oportunidad de ver la situación de otra manera y que se lo comentaría al Apóstol de Distrito.
Hasta aquí llegué, ya no necesitaba más. En un sermón nos visita, la capilla estaba feliz. A la salida del mismo nos vemos en el saludo y me dice: "Le conté tu sueño al Apóstol de Distrito y dijo que oraríamos especialmente por ellos, y así lo hizo". Mi alma estaba felíz. El amado Dios me hablaba. Ya no tenía dudas y es por eso que deseo compartirlo.
M.V.G. |