haring-keith-heartWalter

Nací en un hogar nuevoapostólico y en esa fe fui conducido. Pasé por todas las enseñanzas desde la escuela dominical hasta la confirmación llegando así a la juventud.
Durante mi infancia llevaba una vida común a la de cualquier niño, entre juegos, libros y paseos, y así fui creciendo. En mi barrio solía jugar con los demás niños y niñas pero a veces cuando me invitaban a jugar fútbol no quería participar, me interesaban otros juegos.
A los 9 años fallece mi padre de manera repentina, quedamos mi madre, mi hermana mayor y yo, al tiempo mi hermana se casa y forma su familia, es así que quedamos solo mi madre y yo. Para todo esto desde hacia tiempo sentía atracción hacia los varones, pero cuando ya tenía 14 años y entraba en la adolescencia esa atracción por el mismo sexo se hacía cada vez mas fuerte.
A los 17 años, dejé la escuela y empecé a trabajar en establecimientos fabriles donde la mayoría eran operarios varones, allí iba afirmando cada vez más mi atracción por las personas de mi mismo sexo. Pero no podía asumirlo. A menudo mis compañeros de trabajo relataban historias acerca de sus "aventuras". Así fue que un día me propuse ir yo mismo en busca de mi propia "aventura" con alguna joven y ahí me enfrenté, ya sin duda, con la realidad de mi condición homosexual.
Los años fueron pasando hasta que conocí a un joven del cual me enamoré, y comenzamos una relación de noviazgo, hasta que decidimos vivir juntos. En esa oportunidad dejé todo por este proyecto, casa materna, amigos, relaciones, etc. Por supuesto esta decisión no era entendida por mi madre quien no sabia acerca de mi sexualidad en consecuencia la relación con ella comenzó a ser árida. Hasta que luego de 2 años de convivencia decidimos separarnos y me vi forzado a regresar al hogar materno y pude volver a reconstruir la relación madre-hijo.
El tiempo fue pasando y conocí el Arco Iris Nuevoapostólico, esto fue un verdadero alivio a mis inquietudes y temores, pues ya no era el único dentro de las filas de los hijos de Dios.
Comencé a participar de los encuentros del Arco Iris, lo cual me sirvió para crecer tanto en el orden personal, moral como espiritual, también me ayudó a poder abrir esa puerta del closet que estaba cerrada por años, y gracias a ésta ayuda y al trabajo que he realizado, puedo contar la siguiente experiencia:
Un día me desperté por la mañana decidido a comenzar con mi rutina y escucho que mi madre me llama a desayunar con ella, después de saludarnos, nos sentamos y conversamos de varios temas hasta que le relaté un sueño que había tenido donde mi padre. Venía hacia mí y me preguntaba cuando me iba a casar, a lo que le respondí que nunca lo haría y si habría algún problema que por favor me lo diga.
Mi madre al escucharme interrumpe diciéndome: "Y pensar que tenés ese carácter tan feo a veces, y sos tan directo y frontal"
Yo le respondo a ella lo siguiente: "Si papá hoy estuviera vivo y viene a hablarme a solas o me hace esa pregunta, le hubiera respondido de la misma manera, él no me podría cambiar o decirme como tendría que vivir a mi edad, mucho menos tratar de imponerme cosas que yo no voy a hacer nunca. Porque cada uno vive su vida de la mejor manera posible y yo desde que era jovencito ya sabía lo que quería hacer, y cual era mi condición sexual."
Le pregunté entonces si había entendido o le quedaban dudas, y me respondió que ya lo sabía y no hacía falta de que le explique las cosas.
La conversación se profundizó aun más.
Me dijo:"Cuando eras chiquito e ibas a la escuela tenían que defenderte las nenas, y hasta la maestra me lo dijo una vez que le llamaba la atención que no jugaras a la pelota y que te quedes aislado, estabas con las maestras en vez de jugar con los varones, te acordás de eso? ¿Y sabes desde cuando descubrí lo tuyo?, desde que "hiciste amistad" con Marcos y se fueron a vivir juntos; recopilando hechos me di cuenta de como sos y nunca te dije algo al respecto"
Han pasado ya 10 años desde que me separé de Marcos, en todo este tiempo ella guardó silencio, pero me dijo lo siguiente:
"Hijo, sabé elegir a las personas, elegí lo mejor, mi deseo es que progreses en tu vida y lo sabés muy bien, quiero que seas feliz".
Después de esa conversación noté que ella lo había comprendido totalmente y estaba en paz. Me siento muy feliz porque pude dar un paso hacia adelante. Llegué a la reflexión de que todo es cuestión de tiempo y todo es posible. Y cuando Dios permite los hechos en nuestra vida El sabe en que tiempo y hora brinda su ayuda.

¡¡Anímate!! Tu también puedes lograrlo.

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